Comienza la nueva legislatura: El reto es sembrar conciencia frente al miedo.

A largo de los últimos 10 años en España hemos vivido muchas circunstancias, circunstancias que nos han enseñado a la mayoría de la población a percibir la realidad como algo más complejo más allá de nuestra cotidianidad personalizada y centrada principalmente en la preocupación por lo laboral y en cómo consumimos nuestro tiempo.

Hace aproximadamente 10 años España inició una crisis económica que zarandeo a toda la población, sacudió a todas las estructuras haciéndolas visibles, fue entonces cuando comenzamos a comprobar que la política no es una actividad ajena a nuestra realidad y que sus actuaciones condicionan al 100% nuestras posibilidades de futuro como individuos, sociedad civil y como estado de derecho. 

Fue entonces, a los pocos años, en 2011, cuando el hartazgo y la desesperación frente a la incompetencia y fraude explícito de muchos de nuestros representantes políticos saco a las calles a gran parte de la población española con un claro mensaje “no hay pan para tanto chorizo”.

A los pocos años, en 2014, los movimientos ciudadanos se concentran en torno a una nueva formación política que pide explicaciones y nuevas actuaciones para que nuestra democracia sea una democracia más ejemplar y no una democracia de trampa y cartón, y aquí llega la verdadera revolución a través del mensaje que gira entorno a una nueva narrativa política y que enfrenta dos discursos completamente opuestos, por un lado el discurso de aquellos que defienden que la población debe seguir viviendo en una burbuja de ignorancia frente al discurso que te muestra la realidad más concreta para plantear soluciones a problemas concretos.

Y es que ciertamente si algo hemos aprendido a lo largo de los últimos años es que la política ya no se diferencia solo por ser de izquierdas o de derechas, se diferencia por quienes siembran conciencia y por quienes quieren restar conciencia. La conciencia es el conocimiento que el ser humano tiene su propia existencia y de sus actos, es el conocimiento responsable sobre las consecuencias de las acciones y los pensamientos,  es aquí donde nace el conflicto actual que enfrenta las perspectivas políticas nacionales, todos ellos comienzan a reconocer que cada uno de nosotros tiene un valor clave en la sociedad con la capacidad de modificar y mejorar la realidad, y no solo eso, cada vez más personas quieren el cambio real, es decir, una democracia real al 100%, sin corrupción y al servicio del país y su gente.

Si algo se puede decir con absoluta veracidad es que hoy día la población española es más conciente de la realidad que mueve el mundo y que no se quedará impasible ante los abusos de determinadas fuerzas que insisten en mantener a todo un país en la indiferencia, la miseria intelectual y la ignorancia, y a pesar de que la masa informe de lo civil sigue siendo en su mayoría bastante incrédula también es cierto de que los cambios producidos en los últimos años están modificando las estructuras del pensamiento social y que la “siembra de conciencia” continúa. La siembra de conciencia se esparce y enriquece los discursos y los debates en los entornos sociales, académicos, económicos y políticos, y es imparable, aunque existen métodos para parar el crecimiento de la conciencia individual y social, el “miedo” es uno de ellos junto a la “duda” y la “culpa”, bien sabemos que si la conciencia social crece la respuesta inmediata desde las estructuras de poder corruptas es esparcir el miedo y la duda, a la vista está como algunos agentes mediáticos y políticos han tratado de criminalizar los mensajes de aquellos que trabajan en sembrar conciencia, incluso hemos visto como desde las estructuras de poder corruptas han tratado de justificar que “más vale malo conocido que bueno por conocer”.

Hoy arranca la nueva legislatura en el congreso de los diputados del gobierno de España, a todos nuestros políticos les pedimos que se preocupen de una vez por la cantidad de problemas reales a resolver en este país, muchos tenemos claro que solo hay dos puntos de vista bien diferenciados en el congreso de los diputados, aquellos que apuestan por un mundo guiado por la conciencia y aquellos que apuestan por un mundo guiado por el miedo.