La historia de una familia que llegó a Sevilla desde un pequeño pueblo de Palencia, levantó uno de los comercios más recordados de Triana y encontró en Tomares la continuidad de un oficio transmitido durante tres generaciones.
Hay comercios cuya historia no empieza con una marca ni con un escaparate. Empieza mucho antes, con las decisiones de una familia, con un oficio aprendido y con la necesidad de abrirse camino en un lugar nuevo.
La historia de El Arca de Noé, hoy conocido en Tomares por su establecimiento de la calle Cristo de la Vera Cruz y por su tienda online Arcashop.es, comenzó entre telas, patrones y tijeras de sastre. Y comenzó lejos de Sevilla, en un pequeño pueblo de la montaña palentina llamado Camporredondo de Alba.
Detrás de aquel nombre comercial que terminaría siendo familiar para varias generaciones de sevillanos se encuentran dos personas: Vicente Mediavilla de la Gala y Silvina Pérez de la Torre. Su trayectoria permite recorrer buena parte de la historia del pequeño comercio durante el siglo XX, desde la sastrería tradicional de posguerra hasta la ferretería, droguería y mercería que acabarían dando identidad a El Arca de Noé.
Un sastre de la montaña palentina
En el censo electoral de Camporredondo de Alba, publicado el 21 de julio de 1934, aparece una anotación aparentemente insignificante: «Mediavilla de la Gala, Vicente», 23 años, domicilio en Eras, profesión: sastre.
Aquella inscripción, conservada en el archivo digital de la Diputación de Palencia, constituye uno de los testimonios documentales más antiguos de la historia de El Arca de Noé. Mucho antes de que existiera el comercio sevillano, Vicente ya ejercía el oficio que marcaría sus primeros años de actividad.
En 1946, otro censo vuelve a registrar a Vicente como sastre y a Silvina Pérez Torre, ambos casados y domiciliados en la misma zona del municipio. Son documentos sencillos, pero ayudan a situar a los protagonistas de esta historia en un tiempo y un lugar concretos.
La España de aquellos años atravesaba un periodo de enormes dificultades económicas. Muchos oficios se aprendían en el entorno familiar o mediante el trabajo junto a maestros artesanos. Un sastre no vendía únicamente ropa: tomaba medidas, trazaba patrones, cortaba tejidos y confeccionaba prendas destinadas a durar muchos años.
Vicente pertenecía a ese mundo de profesionales cuyo principal patrimonio eran sus conocimientos y sus herramientas. Junto a Silvina emprendería posteriormente un cambio decisivo: abandonar su tierra y establecerse en Sevilla.
La llegada a Triana: la sastrería De la Gala
A comienzos de la década de 1950, Vicente y Silvina llegaron a Sevilla con su familia. Eligieron Triana, un barrio de marcada identidad popular donde convivían talleres artesanales, fábricas, pequeños establecimientos y viviendas.
Su primer negocio se instaló en el número 31 de la calle Constancia, bajo el nombre de Sastrería de la Gala.
Allí comenzaron confeccionando trajes de caballero y ropa de trabajo. Sin embargo, el establecimiento pronto dejó de limitarse a la sastrería.
La vida cotidiana de la posguerra imponía necesidades muy concretas. Las familias precisaban alimentos, calzado, tejidos, artículos de limpieza, pinturas o pequeños utensilios para reparar sus viviendas. La clientela acudía a los comercios de confianza y preguntaba por aquello que necesitaba, aunque inicialmente no formara parte de su actividad habitual.
La respuesta de Vicente y Silvina fue ampliar poco a poco su oferta. Junto a la sastrería apareció un espacio de ultramarinos y, progresivamente, nuevos artículos de uso doméstico y profesional.
Esta transformación, que hoy podría interpretarse como una estrategia de diversificación comercial, nació de una práctica mucho más sencilla: escuchar lo que pedían los vecinos y procurar tenerlo disponible.
Aquella manera de entender el comercio terminaría convirtiéndose en la característica más reconocible de El Arca de Noé.
1955: nace Casa Mediavilla en la barriada Voluntad
El crecimiento del negocio hizo necesario un espacio mayor.
Entre 1953 y 1955, la familia emprendió la construcción de un nuevo inmueble en la calle Trabajo, esquina con Manuel Rodríguez Alonso, en la barriada Voluntad de Triana.
El edificio, conocido como Casa Mediavilla, disponía de más de 500 metros cuadrados y reunía dependencias comerciales, zonas de almacenamiento, patio interior y espacios residenciales. Frente a él se extendían las instalaciones de la histórica fábrica de cerámica Mensaque, una de las referencias industriales del barrio.
Una fotografía de las obras, fechada en 1953 y conservada en la colección histórica Sevilla Ancestral, documenta aquel momento. El establecimiento abrió en 1955, fecha que la familia ha mantenido como referencia fundacional de Casa Mediavilla.
También se conservan fotografías familiares de 1954 en las que aparecen Vicente, Silvina y sus seis hijos: Belén, Celia, Juana, Leonor, Dalila y Noé.
Estas imágenes poseen un valor que va más allá del recuerdo. Permiten reconocer la transformación de una pequeña actividad artesanal en un establecimiento de dimensiones considerables, estrechamente ligado al crecimiento urbano de Triana.
Durante las décadas siguientes, la tienda fue incorporando secciones especializadas de ferretería, herramientas, pinturas, droguería, mercería, tejidos, calzado y artículos de uso cotidiano.
La distribución interior del edificio reflejaba esa diversidad. Desde una entrada con arco de medio punto se accedía a una zona central que comunicaba los distintos mostradores. A un lado se encontraban productos de droguería, mercería y pinturas; al otro, ferretería, cerraduras y herramientas. Más al fondo se distribuían los tejidos y otros artículos.
El patio interior articulaba buena parte de la actividad. La tienda, los almacenes y la vivienda formaban parte de un mismo entorno donde la vida familiar y el trabajo estaban estrechamente relacionados.
El nombre que eligieron los clientes
El comercio seguía siendo Casa Mediavilla, pero la gente empezó a llamarlo de otra manera.
La variedad de artículos era tan extensa que, según la memoria transmitida por la familia, los propios clientes comenzaron a referirse al establecimiento como El Arca de Noé.
El nombre tenía una lógica popular: dentro de aquel comercio parecía haber sitio para todo.
No resultaba extraño entrar buscando un metro de tela y terminar comprando pintura, una cerradura o algún producto de droguería. Esa diversidad convirtió la tienda en un lugar útil para resolver necesidades muy distintas sin tener que recorrer varios establecimientos.
Con el tiempo se popularizó una frase que ha sobrevivido a generaciones de clientes:
«Si no encuentras lo que buscas, ve al Arca de Noé».
Lo singular es que el nombre no surgió de una campaña publicitaria. Nació del lenguaje cotidiano de quienes compraban allí.
Durante los años sesenta, setenta y ochenta, El Arca de Noé acompañó la transformación de Triana. El comercio creció con su entorno y formó parte de la vida de numerosas familias y profesionales sevillanos.
El periodista Francisco Correal recogió en Diario de Sevilla, en 2019, la presencia de El Arca de Noé en la memoria de la barriada Voluntad, vinculándolo con la historia familiar y con la continuidad del oficio de sastre entre los descendientes de Vicente.
De Triana al Aljarafe: una nueva etapa en Tomares
La historia de El Arca de Noé no quedó limitada a Triana.
A lo largo de su trayectoria surgieron nuevas iniciativas comerciales familiares en diferentes zonas de Sevilla y su entorno. Una de ellas sería especialmente importante para el futuro de la empresa: El Arca de Noé de Tomares.
En torno a 1980, Leonor, hija de Vicente y Silvina, y su esposo Emilio impulsaron esta nueva etapa en el municipio de Tomares, en el Aljarafe sevillano.
Tomares era entonces una localidad muy diferente de la que conocemos hoy. Su crecimiento residencial y comercial todavía estaba lejos de alcanzar las dimensiones que adquiriría durante las décadas siguientes.
Abrir un establecimiento de suministros generales suponía responder a las necesidades de una población que comenzaba a transformarse. Materiales para pequeñas reformas, herramientas, pinturas, productos de limpieza, artículos de mercería o utensilios domésticos tenían una demanda constante.
Leonor y Emilio trasladaron a Tomares un modelo de comercio que conocían bien por la experiencia familiar de Triana.
Pero no se trataba simplemente de reproducir una tienda. Era necesario conocer a los nuevos vecinos, atender a los profesionales de la zona, seleccionar los productos y adaptar el negocio a un municipio que iba creciendo.
La ubicación de la calle Cristo de la Vera Cruz, número 39, acabaría convirtiéndose en el domicilio del establecimiento.
Con el transcurso de los años, El Arca de Noé de Tomares desarrolló una trayectoria propia, aunque manteniendo su vínculo histórico con Casa Mediavilla y con la familia fundadora.
La continuidad de un oficio en Tomares
Los pequeños comercios familiares rara vez se explican únicamente a través de sus fundadores. Su continuidad depende del trabajo cotidiano de quienes reciben esa responsabilidad y aprenden a desenvolverse en circunstancias diferentes.
En Tomares, Leonor y Emilio representaron esa transición.
Leonor había conocido desde pequeña el funcionamiento del negocio familiar de Triana. La venta de artículos muy diferentes, la organización de almacenes y el trato con la clientela formaban parte de un entorno que le resultaba familiar.
Junto a Emilio emprendió un proyecto que evolucionaría con los cambios del municipio y de las necesidades de sus habitantes.
El establecimiento amplió sus actividades y consolidó distintas secciones: ferretería, cerrajería, pinturas, fontanería, electricidad, droguería, mercería y productos para el mantenimiento del hogar.
También fue creciendo la relación con profesionales, pequeñas empresas y comunidades de vecinos, que necesitaban suministros y asesoramiento para sus trabajos habituales.
Aquello que había comenzado en Triana como una respuesta a las necesidades de la clientela encontraba un nuevo desarrollo en el Aljarafe.
La continuidad generacional no consistió en mantener intacto el negocio recibido. Consistió, precisamente, en permitir que cambiara sin perder el conocimiento acumulado.
Tres generaciones detrás de un mostrador
La historia de El Arca de Noé de Tomares también es la historia de sus sucesiones familiares.
Con el paso del tiempo, los hijos de Leonor y Emilio formaron parte de la tercera generación de una familia vinculada al comercio sevillano desde mediados del siglo XX.
La incorporación de una nueva generación significó convivir con una realidad muy diferente de la que habían conocido Vicente y Silvina. La transformación de los hábitos de consumo, la especialización de los suministros, la informática y, más tarde, el comercio electrónico modificaron profundamente el funcionamiento de las tiendas tradicionales.
Sin embargo, había aspectos que seguían conservando su sentido original: conocer el producto, comprender para qué lo necesita el cliente y ofrecer soluciones útiles.
Ese conocimiento del comercio, transmitido entre generaciones, resulta difícil de medir. No siempre figura en los balances ni puede reducirse a la cantidad de artículos disponibles. Se construye con años de experiencia, con preguntas repetidas al otro lado del mostrador y con la confianza que se establece entre el establecimiento y quienes lo visitan.
2016: del comercio tradicional a Arcashop.es
En 2016 se produjo otro cambio importante en la trayectoria de El Arca de Noé de Tomares.
El 1 de enero de ese año comenzó sus operaciones la sociedad El Arca de Noé Suministros, S. L., cuya constitución quedó publicada en el Boletín Oficial del Registro Mercantil el 15 de enero. La inscripción establecía su domicilio en la calle Cristo de la Vera Cruz, 39, y designaba a José Durán Mediavilla como administrador único.
La sociedad formalizaba una etapa empresarial posterior a varias décadas de actividad familiar en Tomares.
Ese mismo año se puso en marcha Arcashop.es, el proyecto de comercio electrónico que permitió trasladar una parte importante del catálogo tradicional a internet.
El cambio era considerable. La tienda que durante décadas había atendido a vecinos del Aljarafe podía ahora ofrecer sus productos a clientes de otras provincias.
También cambió la relación entre el comprador y el establecimiento. Donde antes existía un mostrador aparecía una ficha de producto; las consultas se realizaban por nuevos canales y la disponibilidad de artículos debía organizarse mediante sistemas informáticos.
El catálogo digital fue incorporando numerosas familias de productos, desde pinturas y ferretería hasta fontanería, electricidad, droguería, mercería, jardinería y mantenimiento de piscinas.
Detrás de esa transformación continuaba existiendo algo profundamente tradicional: un comercio físico, con su almacén, sus trabajadores y una trayectoria que no había comenzado en internet.
Arcashop.es no nació como una empresa ajena a El Arca de Noé. Fue una nueva etapa de su actividad comercial, adaptada a una época en la que los clientes podían descubrir y adquirir productos sin desplazarse hasta la tienda.
Un comercio que ha acompañado los cambios de Tomares
Quienes han conocido Tomares durante varias décadas saben hasta qué punto se ha transformado el municipio.
El crecimiento de las zonas residenciales, la aparición de nuevos comercios y servicios y la consolidación de su tejido empresarial han cambiado su fisonomía y su vida cotidiana.
El Arca de Noé ha desarrollado su actividad en medio de esas transformaciones.
Su catálogo responde tanto a necesidades domésticas como al trabajo de profesionales: desde una reparación sencilla hasta materiales destinados al mantenimiento de instalaciones, comunidades o pequeños negocios.
A lo largo del año, además, las costumbres sevillanas generan necesidades específicas. La preparación de la Semana Santa, la Feria de Abril, El Rocío o las actividades propias de cada estación mantienen la demanda de productos de limpieza, pinturas, tejidos, utensilios y materiales especializados.
En ese contexto, la tienda ha conservado una particularidad heredada de sus orígenes: reunir familias de artículos que no siempre se encuentran juntas en un establecimiento especializado.
Es una característica que recuerda a aquella sastrería de la calle Constancia que comenzó incorporando productos porque sus clientes los solicitaban.
Las herramientas y los materiales han cambiado. Los métodos de venta también. Pero el principio comercial que dio origen a El Arca de Noé sigue siendo reconocible.
Lo que permanece de Casa Mediavilla
El edificio original de Casa Mediavilla, en Triana, fue demolido durante la década de 1990. El inmueble que se levantó posteriormente conservó el recuerdo del comercio en su denominación: Edificio El Arca de Noé.
De aquella etapa sobreviven fotografías de la fachada, del patio interior, de los mostradores y de la familia durante los años de construcción.
Son imágenes de otro tiempo, pero permiten comprender la dimensión de lo que Vicente y Silvina pusieron en marcha. Lo que comenzó como una sastrería acabó convirtiéndose en un negocio familiar con distintas actividades y establecimientos a lo largo de varias generaciones.
En Tomares, esa historia encontró una de sus continuidades más duraderas.
La tienda de la calle Cristo de la Vera Cruz y su evolución hacia Arcashop.es muestran cómo un pequeño comercio puede atravesar diferentes épocas sin renunciar necesariamente a su origen.
Más de setenta años separan los primeros años de la sastrería de Triana del actual comercio de Tomares. Entre ambos momentos han cambiado los barrios, las ciudades, las tecnologías y las formas de comprar.
Vicente Mediavilla comenzó trabajando con tejidos, patrones y prendas hechas a medida. Silvina participó en la construcción de aquel primer negocio familiar. Sus descendientes ampliaron las actividades y encontraron nuevas formas de desarrollar el comercio.
Leonor Mediavilla y Emilio Durán llevaron esa experiencia a Tomares, donde una nueva generación continuó adaptándola a su tiempo.
Tal vez por eso el nombre de El Arca de Noé sigue teniendo sentido.
No solamente por la variedad de productos que dio origen a su denominación, sino porque detrás de cada etapa comercial hay personas, conocimientos y recuerdos que pasan de una generación a otra.
La historia de El Arca de Noé no es únicamente la de una tienda que aprendió a cambiar. Es también la de una familia que encontró en el comercio una forma de trabajo, de continuidad y de pertenencia a su entorno.
Y esa historia, comenzada hace más de setenta años entre las telas de una sastrería de Triana, continúa hoy en Tomares.
Fuentes y documentación histórica
Este reportaje se ha elaborado a partir de documentación pública y del archivo histórico de la familia Mediavilla Pérez.
- Diputación de Palencia — Censo electoral de Camporredondo de Alba, 1934. Inscripción 125, Vicente Mediavilla de la Gala, profesión de sastre.
- Diputación de Palencia — Censo electoral de Camporredondo de Alba, 1946. Inscripciones de Vicente Mediavilla y Silvina Pérez Torre.
- Sevilla Ancestral — Construcción de El Arca de Noé, 1953. Fotografía histórica 10.637.
- Diario de Sevilla — La Internacional con acordes de Marsellesa (2019). Reportaje de Francisco Correal sobre la barriada Voluntad.
- Diario de Sevilla — El Arca de Noé en Tomares y Arcashop.es (2024). Testimonios familiares publicados como contenido patrocinado.
- Boletín Oficial del Registro Mercantil — 15 de enero de 2016. Constitución de El Arca de Noé Suministros, S. L.
- Archivo histórico familiar — El Arca de Noé, un legado entre Triana y Tomares. Fotografías y memoria histórica de la familia Mediavilla Pérez.

